Cuarto milenio, el programa de Iker Jiménez

El programa de misterio Cuarto Milenio, dirigido y presentado por Iker Jiménez, es el más veterano del canal de televisión español Cuatro, antes denominado Canal Plus.
El programa de televisión Cuarto milenio, único, genuino, en el no demasiado alentador panorama mediático español, lleva ya ocho temporadas en antena, deleitándonos con sus impactantes y atrayentes historias.

Finalidad de Cuarto milenio

Las historias de Cuarto milenio están destinadas a los que somos amantes del misterio, pues abarcan desde los sucesos relacionados con lugares encantados y el siempre discutible mundo de la parapsicología, hasta la arqueología, el vampirismo, las drogas que alteran la conciencia y los retratos de los psicópatas más retorcidos.
He de confesar que, a pesar de que este programa consiguió convertirse en todo un acontecimiento y un éxito de audiencia prácticamente desde el inicio de su emisión, allá por el ya lejano año 2004, no conseguí engancharme al mismo sino a partir de 2008, aproximadamente.

Mi relación con Cuarto milenio

La verdad es que tuve prejuicios, ya que le hice caso a la gente que lo consideraba un programa exclusivo para frikis. No obstante, hacia esa fecha que he mencionado, me transformé en un ferviente y apasionado seguidor.
Resulta extraña, pues, la relación de amor-odio que he mantenido con el programa de Iker Jiménezen especial, si atendemos al hecho de que, dentro de mi afición cinéfila, pasé de ser un activo consumidor de comedias a un adicto a las películas de terror, debido al revitalizador slasher Scream, vigila a quien llama (1996), de Wes Craven.
Lejos quedan ya esos tiempos, pero lo importante para mí es que Cuarto Milenio se ha convertido en uno de mis programas favoritos desde que tengo uso de razón.
Y esto ha sido posible gracias a que ha sabido adaptarse a los tiempos y, desde luego, también porque en el momento decisivo en el que dejó de pertenecer al grupo de comunicación Prisa y pasó a ser propiedad de la italiana Mediaset, se produjo el milagro de que los nuevos dueños de la cadena, más propensos a la prensa del corazón y al cotilleo que a cualquier otra cosa, decidieron que el buque insignia de la nueva y remozada Cuatro fuera Cuarto Milenio.

Factores de éxito de Cuarto milenio

Para mí, el programa de televisión Cuarto milenio es un diez en todo. No hay ninguna sección que pueda calificar como menos interesante que las demás:
  • Los títulos de crédito
  • La ambientación (tanto del plató como de las historias en formato de corta duración que regala a los espectadores cada domingo con las consiguientes caracterizaciones de los personajes)
  • Los debates con reconocidos especialistas en las materias tratadas
  • Las secciones, como la videoteca y el mundo insólito
  • El interesante monólogo final del presentador, etcétera.
Todo en el programa resulta sobresaliente.

De Cuarto Milenio y algo más

Hay programas que han contribuido a dejar una huella indeleble en mi memoria, entre ellos, las aterradoras historias y relatos de pueblos abandonados en España, como Ochate y Belchite, localidad aragonesa marcada por los bombardeos durante la guerra civil y que me ha servido como inspiración para la escritura de un relato.
O la historia relativa al último vampiro del que se tienen noticias en la siempre supersticiosa región de los Balcanes, Petre Toma, que igualmente me movió a escribir un guión. Tampoco han sido historias condenadas a mi olvido los apasionantes descubrimientos arqueológicos de poderosas civilizaciones de la antigüedad, como la sumeria, la egipcia, la maya y la azteca.
Volviendo a Cuarto Milenio, espero que el programa continúe en antena por muchos años y por muchas temporadas. Y que siga proporcionándome (proporcionándonos) ese placer intenso, inigualable y contradictorio, que es hacer disfrutar dando miedo.
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El subgénero zombi y la serie “The walking dead”

Subgénero zombi

“The walking dead”, un ejemplo del subgénero zombi.
The walking dead es la serie que ha llevado al subgénero zombi a toda clase de público, el que progresivamente le ha concedido valor a este tipo de historias. 
La primera década del siglo XXI ha presenciado un resurgimiento del subgénero zombi a varios niveles: cine, literatura, televisión, comics. Esta fiebre por los muertos vivientes no ha tenido parangón desde que George A.Romero revolucionara este subgénero del horror con su seminal y fundamental La noche de los muertos vivientes (1968).

Antecedentes del subgénero zombi

La década de los setenta, sin embargo, no fue especialmente propicia para las historias de zombis, pues a raíz del éxito de El exorcista (1973), se dio preponderancia a la producción de películas, dentro del terror cinematográfico, relacionadas con el maligno, como demuestra La profecía (1976).
La excepción que confirma esta regla de sequía fue la secuela de la opera prima de Romero,Zombi, filmada en 1978.
Los ochenta, sobre todo los primeros años, fueron testigos de una oleada zombi gracias al arrollador éxito en el terreno musical del disco Thriller (1984), de Michael Jackson, dirigido por el maestro del género fantástico John Landis.
Igualmente, algunos directores italianos especializados en la temática tuvieron su repercusión, como fue el caso de Lucio Fulci. No obstante, a medida que transcurría la década se desvirtuó un tanto el respeto reverencial al zombi, con películas orientadas a una vertiente más paródica y lúdica.
Por otra parte, los años noventa no fueron los más prolíficos para el subgénero zombi, que estuvo silenciado por las películas slasher a partir del éxito en taquilla de Scream, de Wes Craven, sus secuelas y similares.

Nueva edad de oro del subgénero zombi

Dos películas volvieron a poner a los zombis en la primera plana de la actualidad cinematográfica en el nuevo siglo: 28 días después (2002), de Danny Boyle, y Amanecer de los muertos (2004), de Zack Snyder.
En esta ocasión, la fiebre zombi no se limitó exclusivamente al ámbito cinematográfico, sino que también tuvo su traslación al terror literario, en el que destacaron el Manual de superviviencia zombi y La guerra mundial Z, ambas obras de Max Brooks. Respecto al comic, Robert Kirckman alcanzó el reconocimiento con sus tiras sobre The walking dead.
Y en España, la editorial Dolmen, especializada en el subgénero, tuvo unos años esplendorosos, aunque su fórmula ya está empezando a dar síntomas de agotamiento por sobreexplotación.

Evolución de The walking dead

El caso de The walking dead resulta singular por los vaivenes y altibajos que ha soportado la serie. Su creador, Frank Daranbont, ha sido un eficaz adaptador al cine de algunas de las novelas de Stephen King, como Cadena perpetuaLa niebla y La milla verde.
Su primera temporada fue muy potente, todo un acontecimiento televisivo, con un principio que recordaba al de la película 28 días después, y un final un tanto desesperanzador. Pero la serie se resintió bastante, sobre todo, por un importante recorte en el presupuesto y las peleas entre Daranbont y los productores, que culminaron con la salida del proyecto del primero.
Así, dichas restricciones en el presupuesto llevaron a que la segunda temporada de la serie transcurriera íntegramente en una granja. Las críticas no se hicieron esperar, incluidas las de sus más acérrimos seguidores, quienes la denostaron por falta de dinamismo. El final, impactante, resultó ser lo único digno de mención.
Este mensaje desfavorable ha hecho reaccionar a sus guionistas, que han vuelto a plantear una tercera temporada de la serie mucho más lograda y apasionante, con inesperados giros de guión.
Es de esperar, por lo tanto, que debido a la supervivencia de la serie y el mantenimiento de su base de seguidores, las temporadas siguientes mantengan e, incluso, superen el nivel demostrado hasta ahora.

“Los Tudor” y las series de ficción histórica

 | 22 abril, 2013 2 Comentarios
Los Tudor

“Los Tudor”: una gran serie de ficción histórica.
Los Tudor es una serie que ha marcado un antes y un después dentro del panorama de la ficción histórica televisiva; por ello se ha convertido en todo un fenómeno de masas.
Para entender el impacto que Los Tudor ha generado hay que retroceder en el tiempo, justo hasta el momento en el que se produce el lanzamiento y estreno de una película que fue un resonante éxito de taquilla y que logró conciliar al público más variado y a la crítica más exigente.
No está de más decir que son escasas las ocasiones, especialmente en el cine actual, en las que la audiencia y la crítica se ponen de acuerdo. Esa película fue Gladiator, de Ridley Scott, que cuenta cómo un otrora general, triunfador en Germania, es capaz de desafiar y vencer a un emperador sin escrúpulos.

Antecedentes de Los Tudor

El éxito de Gladiator, espectacular, provocó que en Hollywood tuviera lugar un renacimiento del género, o más bien del subgénero, encuadrado en el cine histórico, conocido como péplum.
Algo parecido no se recordaba desde hacía décadas, con películas como El coloso de Rodas, Cleopatra La caída del Imperio Romano. Aunque también es cierto que la serie Yo, Claudio, creada a partir de la novela de Robert Graves, fue un renombrado éxito de la televisión británica durante las décadas de los setenta y los ochenta.
A raíz de Gladiator, las grandes cadenas de televisión estadounidenses comenzaron a lanzar sus propuestas en el terreno de la ficción histórica, las que fueron correspondidas por el público y cobraron un inusitado interés.
La serie más representativa y de mayor calidad fue Roma, rodada en unos escenarios impresionantes, con un decorado mimado hasta el detalle y la participación de  miles de extras.

Intrigas en la Corte de los Tudor

Favorecida por esta oleada de series de corte histórico, se puso en marcha Los Tudor con el objetivo de seguir y respetar los cánones establecidos por la brillante Roma. Y no sólo ha conseguido igualarla, sino que finiquitada la serie y vista en perspectiva, se puede afirmar queLos Tudor ha superado a Roma en repercusión.
La razón principal de que la serie Los Tudor haya llegado a la cima, desde la que puede mirar con suficiencia y orgullo a las series coetáneas de su mismo género, es haber logrado reproducir de modo fidedigno las apasionantes intrigas protagonizadas por las camarillas católica y protestante que conformaban la Corte inglesa de Enrique VIII durante el siglo XVI.
Ambas facciones trataron por todos los medios de obtener su favor para desarrollar la política del país, en unas ocasiones más cercana a Francia, y en otros momentos, más proclive a los intereses del Imperio español.
Dichas intrigas han sido elaboradas por los guionistas de la serie teniendo como punto de referencia las conspiraciones y los complots que eran tan propios, tanto de la etapa República romana con sus dos triunviratos, como de la época del Alto Imperio, con emperadores tan singulares y polémicos como Nerón y Calígula, pertenecientes a la dinastía Julio-Claudia.

Elección de Jonathan Rhys-Meyer

El otro aspecto muy elogiado de la serie ha sido la encarnación que el actor Jonathan Rhys-Meyer ha hecho del rey Enrique VIII.
Si bien, inicialmente, fue lógico pensar que era un error que un monarca presentado en los libros de historia con una perenne obesidad apareciera como un joven atlético, después se ha relevado como todo un acierto, sobre todo, para justificar su hiperactividad como irreprimible mujeriego y el hecho de ser un caso único entre las casas reales al haber contraído matrimonio hasta en ocho ocasiones.
La devoción que he sentido por la serie de televisión Los Tudor ha sido de tanta envergadura que cuando acabó me atreví a afirmar, aun a riesgo de parecer temerario, que ninguna otra sería capaz de alcanzar tan elevados niveles de aceptación y prestigio.
Pero me equivoqué, no transcurrió mucho hasta la aparición de la insuperable Juego de tronos, que me ha quitado la razón.
Ahora sí que el listón está demasiado alto, aunque cuando acabe la famosa serie inspirada en las novelas de George R.R.Martín, no sabemos a ciencia cierta lo que nos deparará el futuro ni si esta certeza será otra vez destruida por la irrupción de un nuevo fenómeno televisivo dentro de la ficción histórica.