Crítica de la película Expediente Warren, The Conjuring.

Con Expediente WarrenThe Conjuring, James Wan, el director de origen malayo afincado en los Estados Unidos, ha alcanzado la mayoría de edad definitiva en el ámbito cinematográfico.
Expediente Warren, The Conjuring es una producción basada en hechos reales (algo común en muchas producciones de género con el fin de dar una veracidad que no muchas veces se consigue), que nos retrotrae a cintas de casas encantadas con aroma clásico.
Me refiero a aquellas películas rodadas en la inolvidable década de los setenta, que — en el contexto de las casas ocupadas por fantasmas y espíritus vengativos— vivieron una edad de oro.
De esa época hay ejemplos paradigmáticos: La leyenda de la casa del infierno, de John Hough, basada en un guión del gran novelista Richard Matheson, y también Al final de la escalera, de Peter Medak.

Expediente Warren, The Conjuring: aciertos

Se puede decir, sin temor a la exageración, que Expediente Warren, The Conjuring es la última obra maestra del cine de terror. Todo en ella funciona con la precisión de un reloj suizo. El primer gran acierto es el guión de la historia, que se va construyendo sobre un crescendodramático que nunca decae ni tiene lagunas dignas de mención.
También destacan la ambientación y el decorado (muy típicos de la Norteamérica de los años sesenta y setenta), y, finalmente, el vestuario (que está acorde y ajustado por completo a aquel entonces). Es decir, que por mucho que uno se esfuerce no encuentra nada malo que destacar en la historia. 
Además, es una película que comienza como una trama típica de casas encantadas, con los sustos estratégicamente bien situados a lo largo del metraje y, a medida que se va acercando a su desenlace, va mutando, cambiando hacia un final que recuerda más a las posesiones diabólicas y a El exorcista, de William Friedkin.

Los personajes en Expediente Warren, The Conjuring

El reparto de Expediente Warren, The Conjuring cumple con creces con su cometido, liderado por el actor fetiche de Wan, Patrick Wilson, y por la siempre competente Vera Farmiga. Ambos están muy creíbles en los papeles de los protagonistas, Ed y Lorraine Warren, especializados en parapsicología y casos paranormales.
Pero si hay alguien que destaca, por encima de todo, es Lili Taylor, quien llega a poner literalmente los pelos de punta en su interpretación de la sufrida madre de la familia Perron, con la que se ceban las fuerzas del mal.
Mención aparte merece la icónica muñeca de la urna de cristal, pues nunca algo en apariencia tan inofensivo puede llegar a resultar tan inquietante.

¿Se retira James Wan?

James Wan ha confesado que después de realizar la segunda parte de Insidious (Insidious: Chapter 2) se va a retirar del cine de terror. Y eso sí que sería una pena, pues es el mejor director que ha dado el género del escalofrío en el nuevo siglo.
Esperemos que esa predicción no se cumpla por la pátina de credibilidad que ha dado al terror y por la mediocridad en la que está sumergida el género, con sobreabundancia deremakes y secuelas que indican una falta de imaginación, inventiva e ingenio alarmantes.
En fin, que habrá que agarrarse, como un clavo ardiendo, a la esperanza de que este sea sólo un paréntesis o un punto y aparte en la carrera del último gran director del cine de terror contemporáneo.
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Películas y clásicos del cine de terror, años 80.

Con esta nota finalizamos una trilogía de artículos sobre los clásicos del cine de terror. En esta última entrega, las películas más sobresalientes de los años 80.
En los clásicos del cine de terror de finales de la década del 70 e inicios de los años 80 predominaron las atmósferas de pesadillas y los psicópatas en una incansable búsqueda de despistadas y desafortunadas víctimas. Fue en esa época en la que sobresalieron los subgéneros conocidos como slasher y gore.
Mientras que el primero de ellos se caracteriza por la presencia de un asesino que mata a adolescentes y jóvenes sin supervisión de personas mayores, el segundo se distingue por graficar la violencia y la mutilación del cuerpo humano por medio de diversos efectos especiales.

Clásicos del cine de terror

Aunque fechada en 1978, esta fue la película que volvió a colocar el subgénero de lospsicokillers, el slasher, en primera línea del horror cinematográfico. Su icónico protagonista, el perturbado Michael Myers, ostenta el don felino de resucitar igual número de veces de las que se cree que ha sucumbido.
Por su parte, el director John Carpenter se explaya a gusto con los planos panorámicos y lostravellings, concediendo una gran relevancia a la atmósfera de la producción, en contraposición a los continuos sobresaltos que caracterizaron a su competidora Viernes trece.
La segunda de las adaptaciones al cine de las novelas de Stephen King que, al igual que la primera, Carrie, obtuvo un resonante triunfo y una gran repercusión. Es una película ejemplificadora del perfeccionismo y el puntillismo de su director.
Este era capaz de repetir tomas de una escena decenas de veces, desesperando a sus actores. Se ha convertido en el mejor retrato existente para remarcar los abismos mentales a los que puede verse abocado un escritor cuando tiene un bloqueo creativo. El protagonista es un histriónico Jack Nicholson.
Película hecha, como vulgarmente se suele decir, con cuatro duros o dólares, y cuyo inesperado y rotundo éxito colocó a sus creadores en la rampa de lanzamiento para la realización de una trilogía. No obstante, es una producción que combina muy acertadamente el horror con el humor, y en la que el slapstick y los planos subjetivos arrolladores constituyen su marca de fábrica.
Las peripecias del protagonista, Ash, en su lucha con los monstruos y las criaturas del bosque ya forman parte del imaginario colectivo de varias generaciones.
Esta es la película que ha mostrado al que es considerado (con permiso de la posteriorScream, vigila quien llama, del mismo director) como el último gran villano del cine de terror, Freddy Kruger.
Este personaje, siniestro y aterrador, salido de las pesadillas más espantosas que pueden generarse en las mentes de los adolescentes protagonistas, posee el don de la ubicuidad, al que emplea y maneja de modo maligno y siempre con formidables resultados.
Con el recuento sobre este filme culminamos una trilogía sobre los clásicos del cine de terrorcorrespondientes a la segunda mitad del siglo pasado. Confiamos en que pueda serle de utilidad a todos los amantes de este género, que si bien puede ocasionar miedo, repugnancia y otras senciones desagradables, igualmente es respetado y seguido por muchos cinéfilos alrededor del mundo.

Películas y clásicos del cine de terror, años 70.

Siguiendo con el repaso de títulos capitales en el cine de terror nos adentramos en la decisiva década de los 70.
Continuadora de las icónicas películas en blanco y negro de los 60, una serie de producciones de probada calidad (La semilla del diablo, El exorcista, La matanza de Texas, Carrie y La profecía),triunfaron plenamente en su condición de clásicos del cine de terror.
Con ellas, el cine de género ganó una respetabilidad y un prestigio desconocidos hasta entonces.

Clásicos del cine de terror, producciones de la serie A

Aunque fechada en 1968, esta película está más cercana en su esencia al cine de los 70 que a sus coetáneas. Se trata de un filme vital sin el cual no se puede entender la evolución de la humanidad durante el siglo XX. Desde la óptica de un inofensivo melodrama, aborda el sórdido y perverso universo de las sectas satánicas.
La paranoia y el delirio vuelven a estar presentes en este film del talentoso Polanski, personificadas, en esta ocasión, en una joven madre a la que le arrebatan su hijo al considerarlo el vástago del ángel caído.
Esta es otra producción señalada de forma fatídica por la premonición, pues apenas un año más tarde, en ausencia de Polanski, su mujer, Sharon Tate, sería masacrada por la secta de la familia, liderada por el perturbado Charles Mason.
Con esta película el género de terror abandonó el gueto de la serie B. La producción está basada en la novela homónima de William Peter Blatty y puso en el primer plano de la actualidad a los exorcistas, sacerdotes y hombres de fe dispuestos a entablar una batalla feroz y sin cuartel contra las entidades malignas que han poseído los cuerpos de desafortunados hombres y mujeres.
El éxito en taquilla, y también crítico de la película, derivó en una oleada de producciones de la misma temática.
Esta es la película fundacional del subgénero del gótico sureño o American gothic. Es aparentemente gore, pero apenas se ve sangre. Además, pone el foco sobre la América profunda de los paletos rurales que se ven arrollados por el tren del progreso, de la civilización.
En este caso, se trata de una familia de caníbales, que, al ser despedidos del matadero en el que trabajan, se dedican al arte de la antropofagia con todos aquellos desafortunados viajeros que tienen la mala idea de adentrarse en sus dominios.
Igualmente sirve para mostrar un retrato impecable y fidedigno de la Norteamérica traumatizada por las heridas de la guerra de Vietnam, que tardaron bastante en cerrarse.
  • Carrie (1976), de Brian de Palma.
La primera adaptación a la gran pantalla del maestro de la narrativa de terror y acaparador debest sellers, Stephen King, fue la tortuosa historia de esta acomplejada pero vengativa adolescente. El filme cuenta con la dirección del discípulo más aventajado y experto manipulador de imágenes, Brian de Palma.
La protagonista no duda en ejecutar sus poderes telequinésicos (consistentes en mover los objetos con el poder de su mente), para tomar cumplida revancha de las mofas dirigidas hacia ella por sus compañeras de instituto. Fue un gran éxito de taquilla y animó a Hollywood a rodar más adaptaciones de las novelas y relatos de King.
  • La profecía (1976), de Richard Donner.
Esta película es, en buena medida, deudora de El exorcista, pues sin esta última seguramente no se hubiera rodado. La profecía profundizó en la senda emprendida por el clásico de William Friedkin sobre posesiones y, en especial, por La semilla del diablo.
Así, la lucha  del padre del protagonista contra la mayor de las entidades malignas imaginadas, Satán, es sin cuartel, hasta el final, por no perder el control sobre su hijo.
Por tanto, su impacto fue equiparable a las otras dos películas mencionadas, antecedentes en la misma temática, atendiendo a que su protagonista también es un menor. Responde al nombre de Damien y es digno de resaltar que el diablo, para su propósito de dominar el mundo, no escoge a un cualquiera, sino al hijo de un importante diplomático estadounidense.
Esta segunda parte del tema clásicos del cine de terror va a dar paso a una tercera, correspondiente al cine de ese género de los 80, considerado menos trascendente y más lúdico, como podremos comprobar.